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TDAH: déficit de atención e hiperactividad

El TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) es una condición del neurodesarrollo que afecta a la atención, al control de los impulsos y al nivel de actividad, más de lo esperable para la edad. Empieza en la infancia y, en muchas personas, continúa en la edad adulta, aunque cambie de forma. En la CIE-11 aparece con el código 6A05.

¿Cuántas personas tienen TDAH?

La Declaración de Consenso Internacional de la World Federation of ADHD (2021) estima que lo presentan alrededor del 5,9 % de niños y adolescentes y el 2,5 % de los adultos. Un metaanálisis publicado en 2021 calculó que un 2,6 % de los adultos del mundo tiene TDAH persistente desde la infancia. El mismo consenso señala que la prevalencia real no ha aumentado en las últimas tres décadas: lo que ha crecido es el reconocimiento y el diagnóstico.

Tres presentaciones

La presentación puede cambiar con la edad. La inatenta pasa más desapercibida, sobre todo en niñas, porque no «molesta» en clase.

En la infancia y en la edad adulta

En niños y niñas se puede ver como soñar despierto, perder cosas, cometer errores por descuido o tener problemas para esperar. En la adolescencia y la edad adulta la hiperactividad suele volverse más interna (inquietud, sensación de no poder parar), y aparecen dificultades con la planificación, la gestión del tiempo, los plazos o el orden. Muchas personas adultas reciben el diagnóstico tras años de sentirse «vagas» o «desorganizadas», lo que suele ser un alivio y una oportunidad para buscar estrategias.

¿Cómo se diagnostica?

No hay una prueba única. La evaluación la hacen especialistas (por ejemplo, pediatría especializada, neuropediatría, psiquiatría o psicología clínica) a partir de entrevistas, cuestionarios y, en la infancia, información de la escuela. Los síntomas suelen empezar antes de los 12 años y deben interferir en la vida diaria. También se valoran otras condiciones que pueden parecerse o coexistir, como el autismo, la ansiedad o los tics. El primer paso es hablar con el pediatra o el médico de familia.

Tratamientos con evidencia

Apoyos en clase y en el trabajo

Mitos frecuentes

Fuentes

Esta web informa; no sustituye un diagnóstico ni la consulta con profesionales de la salud o la educación.