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¿Qué es la neurodivergencia?

No hay dos cerebros iguales. Cada persona percibe, aprende, se concentra y se relaciona a su manera. Las palabras neurodiversidad y neurodivergente nacieron para hablar de esa variedad sin convertirla automáticamente en un defecto. En esta página te explicamos qué significan, de dónde vienen y cómo se usan hoy.

Neurodiversidad y neurodivergente: no son lo mismo

Neurodiversidad es la idea de que las personas experimentamos e interactuamos con el mundo de formas muy diferentes, y de que no existe una única manera «correcta» de pensar, aprender o comportarse. Es una característica de la humanidad entera, no de un grupo concreto.

Neurodivergente se usa para describir a una persona cuyo funcionamiento neurológico se aparta de forma notable de lo que se considera típico, algo que con frecuencia viene acompañado de necesidades de apoyo. A quien no es neurodivergente se le suele llamar neurotípico. Dicho de forma sencilla: un grupo de personas es neurodiverso; una persona puede ser neurodivergente.

¿De dónde viene la palabra?

El término «neurodiversidad» se atribuye a Judy Singer, socióloga australiana, que lo introdujo en su tesis de 1998 para defender la igualdad y la inclusión de lo que llamó «minorías neurológicas». Su trabajo se publicó después como libro (Neurodiversity: The Birth of an Idea). La idea creció en los años noventa, cuando personas autistas empezaron a conectarse por internet y formaron un movimiento de autodefensa.

¿Qué condiciones se suelen incluir?

No existe una lista oficial cerrada: «neurodivergente» no es un diagnóstico, sino una palabra descriptiva. Las condiciones que se mencionan con más frecuencia son:

En la clasificación de la Organización Mundial de la Salud, la CIE-11, varias de ellas aparecen en el grupo de «trastornos del neurodesarrollo»: por ejemplo, el autismo (código 6A02), el trastorno del aprendizaje del desarrollo (6A03) y el TDAH (6A05).

Modelo médico y modelo social

Hay dos grandes formas de mirar estas diferencias, y conviene conocer ambas:

Muchos profesionales y personas neurodivergentes combinan ambas miradas: entienden que las necesidades surgen de la interacción entre la persona y su entorno, y que se puede ayudar tanto enseñando habilidades como adaptando el entorno. Defender la neurodiversidad no significa rechazar los apoyos ni el diagnóstico, que sigue siendo muy útil para comprender y acceder a ayudas.

El símbolo del infinito

El infinito de colores (arcoíris) se ha convertido en el símbolo del movimiento de la neurodiversidad y fue propuesto por las propias personas neurodivergentes. Existe también un infinito dorado, asociado al autismo: el oro se escribe «Au» en química, como el comienzo de «autismo». Muchas personas autistas prefieren estos símbolos a la pieza de puzle, porque esta sugiere que «falta algo» o que hay un enigma por resolver.

Cómo hablar del tema con respeto

Fuentes

Esta web informa; no sustituye un diagnóstico ni la consulta con profesionales de la salud o la educación.